Plagas en España (II): El femimarxismo, causa del trastorno mental feminista

 

A ver si con ésto dejan de tener dudas y son más beligerantes con el trastorno mental feminista, mal que asola nuestra sociedad occidental

 

En la primera parte del artículo Plagas en España, abordábamos como tal la inmigración. Ahora, en esta segunda parte, acometeremos otra plaga: el femimarxismo como causa  del trastorno mental feminista, siendo su gran aliado el movimiento gay (LGTB) aunténtico lobby espoleador de toda esta inmundicia (y les guste o no, el femimarxismo sigue estando en manos de los hombres, esencialmente).

Es una entrada larga, documentada, elaborada y densa. Si no tiene la disposición adecuada para leerla, no lo haga y espere a un mejor momento.

Sin más preámbulos, vamos a entrar en materia.

Para demostrar que el femimarxismo (degeneración del feminismo) es perjudicial para la salud mental como principal factor del trastorno mental feminista, se desarrolla el presente artículo en  diversos puntos, concisos, breves (y creemos que amenos).

 

1.-  ¿ Qué es un trastorno mental ?:

Desde un punto de vista clínico, un trastorno mental es un cambio desadaptativo que afecta a procesos mentales.

Dentro del trastorno mental anida el síndrome que no es más que un cuadro clínico que evidencia una serie de síntomas.

Entre los síntomas principales y característicos están:

La histeria, es decir, la incontrolada excitación que provoca una reacción exagerada como puede ser llorando, gritando, riéndose.

La paranoia, esto es, aparición de ideas fijas, obsesivas y absurdas, basadas en hechos falsos o infundados, con desconfianza y suspicacia manifiesta y sin pérdida de la conciencia ni alucinaciones.

Pues bien, el femimarxismo induce a un trastorno mental feminista, detectable por un síndrome donde aparece la histeria y la paranoia contra el hombre.

Como ejemplo prototípico y actual puede observar estos síntomas en #LaManadaFeminarxista cuan #JauriaZombie toma las calles para con su trastorno en las decisiones judiciales y acomodarlas al sentir «popular» (ellas son pueblo, Vd, sea hombre o mujer no, en tanto sólo forman parte de la legión de  ponedoras que les nutren de subvenciones).

Como comprobará es una suerte de milicia popular de Z’s (zombies) que constituyen el grueso debidamente transtornado por el femimarxismo.

 

 

2.- El trastorno mental feminista (no reconocido clínicamente, aún):

El que esté o no encuadrado en el catálogo internacional de enfermedades (CIE) es secundario (e imposible actualmente con la presión del lobby femimarxista y LGTBita) pero no significa que no exista.

Si nos fiáramos de éso, la homosexualidad no se reputa como enfermedad ahora, mientra que lo fue, dentro de las parafilias, hasta 1973, o la transexualidad, hasta 2018, descatalogándose por presiones del lobby LGTBita, pero éso no significa que no siga siendo un trastorno, por mucho estudio patrocinado en contra que haya o mucho profesional a sueldo de los LGTBitas.

 

3.- Antecedentes inmediatos del femimarxismo:

El femimarxismo entronca con corrientes de ¿pensamiento? feminista decimonónicas y a lo largo del siglo XX tuvo un enorme desarrollo doctrinal y práctico (no es posible externderse en la importancia del decadente marximo cultural en ello ni en una de sus manifestaciones más «brillantes», es decir, la  despreciable y cancerígena Escuela de Frankfurt de la que actualmente, y ahora más que nunca, son víctimas los pueblos y las naciones).

A modo de ejemplo, la Escuela de Frankfurt, como subversión cultural, disfrazada de «Teoría Crítica» es la enunciadora y desarrolladora de movimientos capitales y expansivos en la actualidad como:

  • Igualitarismo: negación de las diferencias entre individuos. Es el mantra de Todos somos iguales.
  • Antiblanquismo: odio a la raza blanca y justificación del genocidio blanco.
  • Inmigracionismo:Promoción del mestizaje. Victimización de los no blancos y criminalización de los blancos.
  • Feminismo: victimización de las mujeres y criminalización de los hombres.
  • Exaltación del matriarcado y denigración del patriarcado tradicional de Europa.
  • Apoyo al homosexualismo, y a otras formas de degeneración sexual.
  • Oposición a las religiones: especialmente anticristianismo, aunque no únicamente.
  • Animalismo: victimización de los animales y criminalización del ser humano.
  • Anarquismo, antimilitarismo y pacifismo:Desafío injustificado a la autoridad que además, está con estas corrientes por orden del sionista (que ver con los nacionales israelíes) Nuevo Orden Mundial (NOM)
  • Antifascismo, y anti-nacionalismo en general.
  • Negación de las naciones, de los pueblos y de las razas.
  • Defensa de genocidios absolutamente perversos y presentados como «conquistas sociales»como el aborto, el consumo de drogas, la prostitución y de otras prácticas contrarias al buen funcionamiento de una sociedad que quiera perpeturarse.

Por tanto, el femimarxismo no es más que una herramienta (una más) dentro de esa gran caja de herramientas de la ingeniería social dimanante de ese marxismo cultural.

Sí, ese marxismo cultural, «gran obra» alubia (les guste o no les guste, así es), con ese retrogusto final que huele a cosificación del individuo, confrontación, podredumbre y lo peor de todo, desemboca en la inducida  criminalización de hombre por el mero hecho de serlo y la correlativa victimización de la mujer como si fuera un menor al que se ha de tutelar.

 

4.- El fin último del femimarxismo:

Cada herramienta tiene su cometido, y el femimarxismo utiliza diversas.

La más devastadora es la ingeniería social, tratando de destruir el amor natural entre hombre y mujer, como elemento englobador del sexo propagador de la vida y como procurador de la estabilidad afectiva y de la durabilidad de la relación afectiva en pos de la pareja, y desde luego, la progenie.

Para ello procura, a través de un manipulado lenguaje, el lavado de cerebro mediante la manipulación del lenguaje, victimizando a la mujer (como ser inferior y débil que hay que tutelar).

El mensaje femimarxista contiene la idea de que los hombres conspiran para oprimir a las mujeres, y  busca dividir y enfrentar a la sociedad (negación de sexos, afirmación de géneros, confrontación heterosexuales-homosexuales, etc).

Como consecuencia, el igualitarismo, que no distingue sexos (pero a la vez criminaliza a los hombres y victimiza a las mujeres), sólo puede conducir al desastre biológico (si los españoles no se reproducen y se reproducen los refujetas, la cosa está clara, los españoles desaparecerán, siendo reemplazados por los descendientes de aquéllos).

El femimarxismo es un veneno altamente tóxico y letal que pretende destruir la única realidad posible en tal plano (todo lo demás son manifestaciones mórbidas) que no otra que la complementariedad entre los sexos, entre hombre y mujer, que tienen como último fin la perpetuación de su especie (siendo todo lo demás subordinado a ese fin supremo).

Si se destruye esa complementariedad, se destruye el amor heterosexual, la procreación en un contexto estable que durante siglos ha demostrado su eficacia, etc, etc.

Por tanto, el fin último del femimarxismo es destruir al hombre y a la mujer, aceptando como «salvación» la única posible, esto es,  la sumisión a esos «ministerios» orwellianos de la novela 1984, estableciendo y perpetuando  ése Ministerio de la Verdad (de la mentira, en realidad) y ése Ministerio de la Libertad (de la opresión de todos los seres humanos, en realidad) teniéndoles divididos, débiles, dependientes, sumisos en pos de ése ser nuevo.

Recuerden que como dice una «insigne» proetarra femimarxista, Irache Varela, esto es una guerra contra el hombre blanco (heterosexual, cristiano de tradición y valores y europeo). Por éso nunca verá a esta legión de trastornadas manifestarse por las violaciones cometidas por refujetas.

 

 

5.- El desarrollo del «pensamiento» feminista (posteriormente femimarxista) estuvo y está en manos de tarad@s y perver@s:

Como más conocidos, podemos destacar a Bertha Pappenheim, Valerie Solanas, Simone de Beauvoir, Alfred Kinsey, etc.

Básicamente son «personajes» desquiciados (propios cualquier novela que discurre en un frenopático) que odiaban al hombre per se, por su odio hacia sí mismas al sentirse frustradas por ser mujeres, y en tanto quisieron serlo, deseado sólo aquéllo que no podían ser, hombres y sospechosamente, una mayoría aplastante de de ascendencia alubia (hecho, no opinión).

En el caso de los hombres que han participado en esta perverso desarrollo, esencialmente, reniegan de su condición de heterosexuales, siendo la homosexualidad y la pederastría, dos taras, el centro morboso de su trastonada vida.

Hay que decir, que una gran parte del desarrollo ha correspondido a cómo no, mujeres alubias, como Gloria Steinen, Betty Friedan, Bella Abzug, Andrea Dworki, Emma Goldman, Rosa de Luxemburgo, Gertrude Sten, Susan Sontag y todas ellas, además, de taradas, marxistas ejercientes, siedo la lista de esta plaga, inacabable.

Pero el origen de todo este mal anida en  la Escuela de Frankfurt, fundada en la Universidad de Frankfurt am Main, en Alemania, por los marxistas judíos (inevitablemente de esta ascendencia) como  Georg Lukács y Felix Weil en 1924, inspirándose en Karl Marx y Sigmund Freud (también de ascendencia alubia) para desarrollar la llamada «Teoría Crítica» de la sociedad occidental, cuyo único fin es acabar con los valores europeos.

El término «Escuela de Frankfurt» es un término informal empleado para referirse tanto a los pensadores miembros del Instituto de Investigaciones Sociales como a aquellos influenciados por él. No existe ninguna institución formal con este nombre.

En definitiva, fue integrada, prácticamente en su totalidad, por judíos marxistas quienes emigraron de Alemania cuando Adolf Hitler llegó al poder en 1933. Después de un año en Ginebra, se establecieron en Nueva York, donde la Universidad de Columbia les dio cobijo.

Como verán, y no es cuestión de una suerte de fijación, sino de hechos que no admiten opinión, los personajes más granados del femimarxismo, causante de un trastrorno mental feminista, son judios (el resto añádanlo ustedes) y los más egregios y trastornados e ilustres de esta maldita escuela que pare esa criatura abortiva del femimarxismo, cómo no, también son judíos, y así  Max Horkheimer, Theodor W. Adorno, Georg Lukács, Walter Benjamin, Herbert Marcuse, Erich Fromm, Jürgen Habermas, Friedrich Pollock, etc, etc.

Las armas del feminismo son la victimización de la mujer como colectivo, el desprecio de la auténtica feminidad en las mujeres, así como la criminalización y demonización de los hombres y sus conductas masculinas, distorsionándolas, promoviendo el odio hacia la naturaleza del varón (misandria) por ejemplo, repitiendo consignas recurrentes como «todos los hombres son violadores potenciales».

De esta manera crea una polaridad equivocada «víctima-verdugo» basada en el sexo de las personas.

 

6.- Los «constructos» sociales:

Del feminismo surgen construcciones (auténtica basura) que implementan en la sociedad tales como las «teorías» relativas a la cultura del patriarcado, la de la violación y la de la violencia de género. Entrecomillamos las «teorías» por ser un mero intento de éso, que gracias a lo bien que el marxismo se vende en los massmierda, ha prendido en mucha mujer desorientada (aunque afortunadamente, cada vez menos).

  1. La «teoría del patriarcado» sobre la cual se apoya toda la ideología y la acción feminista, invoca y demoniza la palabra «patriarcado» asignándole sus propias definiciones sesgadas en las que principalmemte caracteriza a los varones como «opresores». De esta forma el feminismo ha distorsionado el término «patriarcado» para utilizarlo como un comodín para proyectar todos los males de la humanidad
  2. La «teoría de la violación» es una delirante tesis feminista, según la cual los hombres han creado un sistema (el patriarcado) que facilita el abuso sexual hacia la mujer y culpa a la víctima, es decir, lo que denominan «cultura de la violación». Un claro ejemplo de lo que implica la tesis de la cultura de la violación puede observarse en las típicas frases feministas «todos los hombres son violadores potenciales» o «hay que enseñar a los hombres a no violar«, como si los hombres fuesen naturalmente violadores y fuera necesario apagar esa compulsión abusadora mediante la educación.
  3. La «teoría de la violencia de género«, siendo un término generado dentro del feminismo, muy importante dentro ese movimiento. Este término genera confusión debido a la incogruencia entre su etiqueta y la definición que se le da a ésta. Muchas personas equivocadamente creen que el término «violencia de género» se refiere a la violencia sexista de una persona hacia otra indistintamente de su sexo. Esta creencia es errónea. El feminismo ha diseñado el término “violencia de género” y lo ha definido como «la violencia ejercida por el varón hacia la mujer por el hecho de ser mujer», o sea, la violencia del macho sobre la hembra. Sin más.

El feminismo entonces y ahora el femimarximo, no denuncia la violencia sexista en general, sino únicamente la violencia ejercida contra una mujer por un hombre. De este modo, la violencia documentada de mujeres contra hombres es negada por el feminismo o bien es interpretada como «respuesta a la violencia del hombre».

 

7.- Destrucción de la familia, retorno a la tribu, pederastría e incesto:

Se suele convenir que hay al menos tres olas del feminismo, cuyo hilo conductor estaría dado por la defensa de los derechos de la mujer, y sus diferencias estarían dadas por el tipo de derechos que se reivindican. Así, como primera ola  encontraríamos a los movimientos de mujeres y sus ideólogas que, tras el Renacimiento y con especial fuerza después de las revoluciones burguesas, peticionaron por derechos civiles y políticos, con John Stuart Mill a la cabeza. La segunda ola estuvo ligada al pensamiento marxista, especialmente a los estudios de Engels y quienes, como Kollontai, buscaron desarrollar esta mirada, en la cual los mal llamados derechos económicos estructuraban el plexo de demandas feministas. Pero para llegar a conectar el vínculo femimarxista con las demandas pedófilas hemos de entroncarlo con  tercera ola, cuyo nacimiento se encuentra ligado a los sucesos del cancerígeno Mayo Francés y cuya propuesta ideológica está basada en la “deconstrucción” de nuestra cultura.

En efecto, con ella surge la ideología de género, especialmente de la mano de Simone de Beauvoir y su no se nace mujer: llega una a serlo. El género y el sexo pasan a moverse en esferas distintas: el uno en la cultural, el otro en la biológica. Pero no se necesitará mucho tiempo para que el sexo sea también arrastrado a la esfera cultural, y que Judith Butler declare, bajo aplausos de la progresía academicista, que el sexo en verdad siempre fue género.

En este marco deconstructivo las demandas feministas ya no responden a la mujer, pues la categoría de mujer se deconstruye. ¿A quién responde entonces el feminismo? Pues a todas aquellas demandas que desde el terreno de la sexualidad vayan a contrapelo de la institución familiar que, presuntamente, sería un pilar fundamental del orden capitalista. De nuevo, el marxismo, como en la teorización de Engels, pero esta vez cultural, como en el “feminismo socialista” de Marcuse.

La desgraciadamente célebre Shulamith Firestone nos explica que el proceso de destrucción de la familia no se puede dar de un momento a otro, sino que conlleva cambios paulatinos, que involucran la pedofilia. Firestone los describe de esta forma: “Después de muchas generaciones de vida no-familiar, nuestras estructuras psicosexuales podrán alterarse tan radicalmente que la pareja monógama se volvería obsoleta«. Sólo podemos adivinar lo que podría reemplazar la familia tradicional, que no es otra cosa que la tribu, la comuna o como queramos llamarlo: ¿quizás matrimonios por grupos, grupos maritales transexuales los cuales también involucran niños mayores?. No lo sabemos.

Como queda claro, Firestone otorga gran significancia a la legitimación de la pedofilia como parte de la revolución socialista a la que ella busca servir. Pero no es la suya una opinión aislada dentro del feminismo de los años 70 del pasado siglo: también la reconocida teórica Kate Millet ha escrito que los niños deberían “expresarse a sí mismos sexualmente, probablemente entre ellos en un principio, pero también con adultos”. Es más, las femimarxistas teóricas reivindican el incesto dentro de su prototipico desquiciamiento.

El correlato en la práctica está a la vista: relevantes organizaciones feministas apoyan políticamente la legalización de la pedofilia, como es el caso de la Asociación Feminista Holandesa, la cual ha firmado peticiones públicas en este sentido. Gran cantidad de organizaciones feministas tienen estrechos vínculos con la NAMBLA (North American Man/Boy Love Association) y con el IPCE (International Pedophile and Child Emancipation).

Como destadadas activistas femimarxistas sobresalen los casos de Pat Califia, Camille Paglia, Katharina Rutschky, Luisa Velázquez Herrera y Gisela Bleibtreu-Ehrenberg, todas ellas importantes cuadros feministas que articulan sus demandas con la pedofilia.

Y es que el actual feminismo en nada sirve a la mujer: al contrario, la niega y procura su destrucción (tal como se hace expreso en Monique Wittig). Bajo su máscara benevolente y bienintencionada, guarda tras de sí una estrategia imposible de visualizar para los perezosos e idiotas útiles que adhirieron al feminismo sin saber de qué se trataba: librar una batalla cultural que destruya la “superestructura” que mantiene en pie el capitalismo.

En una palabra, basura femimarxista dentro del vertedero neomarxista, subyaciendo en toda esa miliacia tarada de femimarxistas una gran frustracción, que es la de fondo y la única: no tener pilila (pene para los lectores que no sean españoles) y frente a las cuales, las más recalcitrantes feministas con un punto de sentido común, reniegan.

 

8.- La mafia femimarxista en España:

Bajo esta suerte de nueva «religión», con el Dogma de Género como elemento angular, esta mafia está institucionalizada, articulada con instituciones públicas y privadas, alrededor de las cuales parasitan una legión de personal al efecto y que mueve miles de millones de euros anualmente.

Es una maquinaria, por ahora no erradicable, aún cuando esté fundada en la mentira de lo «políticamente correcto».

No les vamos a aburrir con cifras, pues además, hay opacidad y manipulación interesada de datos.

Para esta mafia institucionalizada, depredadora y parásita cuantas más muertes de mujeres (sea por violencia doméstica o no), mejor, pues más perciben, convirtiendo a la mujer en una mera estadística. El negocio que mueven es multimillonario, hasta el punto que hay enorme opacidad para que los ciudadanos no lo sepamos.

Sin embargo, los fracasos legislativos que han criminalizado al hombre, discriminando a la mujer «positivamente» (o sea, en detrimento de la igualdad del hombre ante la ley), y  la «merienda de negros» (en sentido metafórico) que son todas las instituciones en derredor de la subvención, no han contribuido a erradicar problema alguno, y si acaso, a agravarlo.

Por ejemplo, se «visibiliza» las muerte de mujeres en la ámbito de violencia de género, pero se «invisibilizan«abiertamente, las muertes de hombres en ese contexto o el componente de extranjería, mayoritario, en este tipo de episodios y lo que es peor, las denuncias falsas que concurren.

Si el agente agresor es hombre y español, que se dé por jodido, pero si es refujeta, se ocultan las estadísticas.

Si el agente agresor es mujer y española o extranjera (y más si es inmigrante, y si es negra o marrón, con mayor motivo), se oculta «adornándolo» con una violencia doméstica previa sufrida por la agresora.

A la masa de gentiles atrofiados y esclavizados por el «pueblo elegido» a través del Nuevo Orden Mundial (NOM) desde el punto de vista de la criminología, se oculta, por ejemplo,  que las mujeres son tan maltratadoras (o más) que los hombres en el hogar, o que  matan a sus hijos tanto como  los hombres, de diferente forma y por diferentes motivaciones.

Está claro que para todo este entramado mafioso, y visto desde un punto de vista cinegético, la mujer es un individuo de la especie humana que hay que utilizar como ariete presentándolo como  «animal» en peligro de extinción, a causa del hombre, ese «animal» depredador para el que se ha abierto la veda con la excusa de la superpoblación cinegéntica.

Igualmente ocultan que el número de suicidios en los hombre es muy superior al de mujeres (en una proporción de 4 a 1) y que estos suicidas no se computan a efectos de violencia doméstica, pero sí, en el caso de mujeres, e incluso cuando ellas son víctimas de delincuencia común,

En fin, es tal la manipulación que al final es fácil comprender cómo la cizaña sembrada provoca odios que tarde o temprano se materializaran en Dios sabe qué.

España es un gran laboratorio para el femimarximo y el lobby LGTBita gracias al siempre encizañador sionismo, aunque ésto sea extensible a Europa y América, si bien, cada vez son más las voces  autorizadas, que se alzan contra todo ésto, nacionales como Alicia Rubio o extranjeras como Nicholas Cummings, Agustín Laje, Gloria Naranjo o Christina Hoff Sommers (filósofa feminista contra la ideología de género).

 

 

9.- Datos alarmantes (y daños causados por el femimarxismo):

  • El llamado «Pacto de Estado contra la Violencia de Género de 2018 mueve más de 1.000 mlls. de euros para un problema absolutamente menor, en tanto que el número de víctimas es, comparativamente, insignificante en relación con otro tipo de delitos con víctimas, y para éstos, no hay pacto de estado que valga;
  • El número de mujeres suicidas es 20 veces mayor que las mujeres víctimas de la violencia doméstica;
  • Hasta medios de los massmierda progrejetas, reconocen que el número de denuncias falsas por violencia de género es creciente, pues denunciar y culpabilizar al hombre no sólo no sale gratis, sino que es un negocio;
  • Si bien la mayoría de homicidios son cometidos por hombres, 8 de cada 10 víctimas por ello, son varones;
  • En 2017 murieron 9 hombres a causa de la violencia doméstica, dato debidamente ocultado.
  • Asistimos a la imposición de resoluciones judiciales al sistema jducial por mor del manipulado «sentir popular», como una suerte de nueva inquisión de lo «políticamente correcto» (quieren decir de lo políticmaente indecente) como puede contemplarse en asuntos como los de #LaManada, #LaMandaCanaria, etc, excusando (cuando no justificando), al menos con el silencio #LaManadaFemimarxista los delitos sexuales cometidos por refujetas que asolan toda esta vieja Europa, y por supuesto, España.

 

Hay una promocionada e interesada viogenización del hombre, auténtica víctima de la Ley Integral de Violencia de Género. Estos datos lo dicen todo. Los femimarxistas son expertos en crear problemas donde no los hay. Y recuerde, cuantas más mujeres muertas, más subvenciones cobrarán. Perverso, ¿ verdad ?, pues así llevamos, instalados en esa perversión, casi dos décadas.

 

Y así podríamos seguir, si bien, creánnos si les decimos que ya estamos hartos.

 

Especie: Humana. Sujeto: Hembra. Diagnóstico: Trastormo mental feminista (TMF). Tratamiento: Psiquiátrico. Pronóstico: Incierto.

10.- Recapitulación:

  • Diagnóstico: #TrastornoMentalFeminista.
  • Causa: #Femimarxismo (no existe #Feminazismo).
  • Síntomas: #HisteriaFemimarxista y la #ParanoiaFermimarxista.
  • Tratamiento:  #ReeducacionEnValores.
  • Pronóstico: #Incierto.

Al  #TrastornoMentalFeminista hay que responderle con una #RebeliónEnLaGranja de ponedoras como Vd, querido lector y nosotros mismos, proscribiendo el #Femimarxismo, cortando subvenciones de golpe, poniendo evidencia sus contracciones, hasta hacerles sentir el ridículo más inmenso y la verguenza más incuestionable como artífices del sicariato del sionista Nuevo Orden Mundial (NOM) programadas para acabar con nuestra sociedad y con nuestra civilización y desde luego, poniendo a buen recaudo a toda esta escoria vividora de la subvención en un hermoso frenopático castellano donde trabajar de sol a sol en el campo.

Podríamos apuntarnos a lo fácil y hacer una onejeta feminista y empezar a vivir de puta madre con las subvenciones que un gobierno traidor español está repartiendo desde hace décadas para toda esta chusma infecta, perversora y subversiva. Sin embargo, nuestra integridad moral no nos lo permite.

¿ A quién va a creer, a esta mafia que trabaja para la destrucción de la sociedad, la familia, lo valores y por supuesto del individuo, o a nosotros, que justamente pretendemos lo contrario, y sin subvenciones, claro está?.

En sus manos está escoger, y escoja bien, porque en ello nos jugamos nuestra supervivencia como sociedad, como pueblo y como nación.

 

¿Acaso podrán seguir dudando de que el trastorno mental feminista no existe?. Háganse un favor. Combatan a esta gentuza si quieren sobrevivir. Eviten contaminarse. Estas zombies probablemente ya no tienen solución.

 

 

 

 

 

Author: AdminPxE

Movimiento socialpatriota español sin complejos. Somos identitarios, euroescépticos, antiotanistas y antimundialistas. Primero nosotros, y después, también. No oponemos a la estafa timocrática de 1978. Llegó el momento de decir BASTA. Pasión por ESPAÑA. Pasión por lo nuestro.