Plagas en España (I): la inmigración

El vínculo del lobby inmigracionista y el lobby femimarxista, ambos al servicio del sionismo (una oscura fuerza que nada tiene que ver con los nacionales israelíes), es evidente. Ambas son mafias que han hecho de ello un negocio subvencionado. Además de grave, ¿ no es hilarante que las moras, bajo la babucha del moro, digan que España tiene una sociedad machista.

La subversión del orden natural en los pueblos tiene un precio: la extinción.

Hasta que llega se pasan por etapas diversas, siendo la terminal la del ocaso, precedido por la decadencia y en cualquier caso, con la presencia de la degradación, con mayor virulencia en su última fase.

Las sociedades conforman un cuerpo social que nace, crece y muere (con una mayor incidencia de la enfermedad social en esta última etapa por la propia debilidad social y el inherente cebamiento de la enfermedad).

Como parte de esa ingeniería social inoculada por la inyección letal del buenismo, administrada por los sociópatas gobiernos, y prescrita por la agenda mundial sionista, se utilizan dos herramientas capitales  en la ingeniería social como son la inmigración y el femimarxismo.

En este artículo sólo abordaremos la primera y la siguiente en una segunda parte.

La inmigración es un arma de destrucción masiva de nuestra civilización.

La agenda globalista del NOM (Nuevo Orden Mundial), financiada y espoleada por el sionismo, pretende acabar con las naciones y la identidad de los pueblos que las habitan mediante el reemplazo poblacional a través de la importación al peso de la inmigración masiva (sin  cualificación laboral alguna y con vocación depredadora del presupuesto) y para ello nada mejor que dividir intestinamente a los pueblos con guerras de sexos (los géneros sólo los hay en la lingüística) pretendiendo domesticar al hombre a través de la mujer, criminalizando a aquél y victimizando a ésta, en tanto por su propia psicología, ésta  es más fácil de domesticar (con tal de no perder su independencia laboral, léase su plus de esclavitud haría lo que fuera).

Es muy propio del argumentario sionista crearnos el sentimiento de culpa para traumatizarlos y por tanto domesticarnos para conseguir sus fines.

Todo con tal de destruir a España. Es grotesco que unos sijs indios (de la india) se pongan a hacer el indio con tal de seguir cobrando de los españoles a través de las instituciones golpistas catalanas.

La inmigración y el femimarxismo con sus aberrantes políticas de género van de la mano con la intención de DECONSTRUIR (quieren decir DESTRUIR) la sociedad depositaria de valores que son obstáculo a sus fines, una sociedad de esclavos a su servicio.

Para ello procuran VISIBILIZAR (quieren decir IMPONER) políticas de inmigración y de género que quiebren la sociedad actual para generar otra, muchísimo peor, pero en cualquier caso, a imagen y semajanza de los monstruos que diseñan estas políticas mundialistas, mestizando y homexualizando a la población, másivamente.

Estas políticas, en Europa, y particularmente en España, no sólo no solucionan problemas, sino que los agravan.

La inmigracion no aporta mano de obra cualificada, no solventa problema demográfico alguno y además depreda el presupuesto en detrimento de los recursos limitados generados por sus nacionales, hasta la expoliación continuada, manifiesta e intolerable.

De esa inmigración al peso,  unos pocos inmigrantes trabajan y los más, cobran ayudas diversas, con  eufemísticos y artificiosos nombres «legales» para solucionarles la existencia propia y de los suyos (ayudas para la subsistencia, para vivienda, por hijos, por libros, por comedores, etc, etc). De hecho el grueso de las ayudas para el alquiler de vivienda, van para ellos, como todos Vds sabrán.

Y todo ello, a nuestra costa.

No sólo no aportan  nada, sino que van a seguir depredando y éstos son legión.

Otros inmigrantes, los menos, pero en un porcentaje creciente y relevante, son carne de presidio, de lo que dan buena cuenta nuestras cárceles donde siendo realistas, los inmigrantes internos en las mismasson muchos más de lo que las estadísticas dicen, prácticamente igualando a los nacionales.

Igualmente, y como todos sabemos (aunque nos lo quieran ocultar), los «casos aislados» de ataques a nacionales por inmigrantes, son continuados y  sólo tienen una lectura: los inmigrantes, con independencia del color de su piel o de su nación de origen, delinquen tanto o más que los nacionales (no lo hacen más por estar subsidiados en gran medida), de suerte que el componenente de extranjería en la llamada violencia de género (doméstica es más acertado) es algo que se oculta, siempre maliciosamente, siendo tal componente próximo al 50%.

Para colmo, los inmigrantes, además (e inteligentemente) no suelen integrarse, ni pretenden mezclar su sangre con otros pueblos/razas, predominando un decisivo y comprensible componente racialista (y en algunos casos, hasta supremacista, especialmente si además son sostenidos con ayudas públicas que los memos de pringados españoles les damos por imperativo del rojerío patrio -incluídos peperos- por los dictados del sionismo).

Quezada utilizará todos sus argumentos para salir con la menor pena posible,  tras su confeso asesinato de Gabriel Cruz (y tal vez de su propia hija «suicidada» por la ventana con 4 años de vida), apelando a la aplicación de atenuantes del tipo son racistas y machistas si me condena porque soy negra, dominicana, inmigrante, mujer, femimarxista y podemita. ¡ Bochornoso !.

Como ejemplo reciente, el de la confesa asesina de Gabriel Cruz (el niño de Almería asesinado): Ana Julia Quezada, dominicana, efectivamente negra (pero es irrelevante), inmigrante, mujer, progrejeta podemita, subvencionada a buen seguro, palmera subversiva en los incidentes de Gamonal (Burgos), investigada también por la muerte de una de sus hijas de 4 años «suicidada» por la ventada y ahora, confesa asesina de un niño  de su pareja, también podemita y probablemente por celos, en tanto era un obstáculo para sus fines. A todo ésto, también cualificada carnicera, pero ante todo una buscavidas que pretendía vivir sin trabajar a costa de los demás, enganchando a todo macho que puediera cubrirle sus necesidades económicas, cada vez más crecientes.

Este es un prototípico ejemplo que choca contra lo que nos vende todo el rojerío al servicio de Sión cómodamente instalado, a costa de la subvención, en los mundos de Yupi.

Y es que los/las inmigrantes como Ana Julia Quezada también:

-Pueden ser psicópatas socialmente integrados;

-Pueden delinquir;

-Pueden ser asesinos, ya sean  negros, marrones o blancoss, que no es cuestión de color de piel.

Y de paso, con la confesa asesina Ana Julia Quezada, la leyenda negra (y masona) vertida sobre la conquista de América (espoleada por hispanófobos nacionales y extranjeros, obviamente) se viene abajo, una vez más.

Y así, la mayor prueba de que dimos lo mejor de nosotros, que  nos mezclamos (y está visto que para mal) a diferencia de ingleses, belgas u holandeses  y no exterminamos a los salvajes de entonces, es ella misma, mujer e inmigrante en España.

Lo lógico sería juzgarla en España cuanto antes y mandarla a su patria, para que cumplimera allí prisión, y más teniendo en cuenta que cada mes nos costará como mínimo 2.000 euritos.

Pero no, cumplirá prisión aquí, saldrá en menos de lo que canta un gallo (y más con sus camaradas podemitas dando la barrila para quitar la prisión permanente revisable) y con subsidio por ser inmigrante y mujer, con toda la cobertura de esa suerte de organizaciones mafiosas del tipo Potemos (que no debieron autorizarse, pero cometido el error debe ilegalizarse)  y todos sus tentáculos donde hay (más que en otras organizaciones políticas de esta cerdocracia) maltratadores, pederastas, proterroristas y desde luego, y antetodo hispánobos de vocación, vagos de profesión y amantes de las dictaduras comunistas por devoción.

El padre del niño asesinado Gabriel Cruz. Un juguete en manos de su churri. Un podemita manipulado por Potemos con sus políticas buenistas-comunistas y para colmo, con Gabriel asesinado por su pareja. Un drama insuperable que provoca enorme compasión a cualquier bien nacido.

No es casualidad que en ese espectro político donde se refugian los parásitos vocacionales y los odiadores de España profesionalizados abunde ese lumpen, que bajo la estúpida tolerancia de la inmigración masiva y el femimarxismo están practicando una ingeniería social de la que ellos sí pueden sentirse orgullosos y para sus propios fines de esclavización de la sociedad.

Nadie en España tiene manía persecutoria contra Potemos. Si acaso desprecio, mucho desprecio. Y más que merecido. Que sea nido de delincuentes no es casual.

Si no ejecutamos políticas restrictivas propias en inmigración (y justamente contrarias a las de la UE), España será un erial en el que los nacionales emigrarán y aquí sólo quedarán inmigrantes y otros grupos  improductivas que habrán esquilmado España a costa de subsidios e insostenibles servicios sociales. Pero obviamente, los sociópatas políticos de esta cerdocracia, que trabajan por y para el enemigo, y por tanto contra nosotros y a nuestra costa, nada harán.

O somos los españoles quienes tomamos las riendas de nuestros destinos o toda esa podredumbre nos acabará sumiendo en su propia mierda.